Cómo rezar la Liturgia de las horas

Cómo rezar la Liturgia de las horas
Cómo rezar la Liturgia de las horas

Si nunca has rezado la Liturgia de las Horas, es normal que al principio parezca complicada. Hay salmos, himnos, lecturas, antífonas y muchas indicaciones que pueden confundir. Sin embargo, con un poco de práctica descubrirás que es una oración hermosa y muy sencilla de seguir.

Lo más importante es saber que estás participando en la oración oficial de toda la Iglesia. Cada vez que rezas la Liturgia de las Horas, te unes espiritualmente al Papa, a los obispos, sacerdotes, religiosos y millones de fieles en todo el mundo que alaban a Dios con las mismas palabras.

Cómo rezar la Liturgia de las horas

La Liturgia de las Horas tiene una estructura que se repite en cada hora. Aunque puede parecer compleja al principio, con la práctica resulta muy natural. Lo importante es rezarla con calma y unirse a la oración de toda la Iglesia.

Si vas a rezar la primera hora del día (generalmente el Oficio de Lecturas o Laudes), comienza con el Invitatorio:

Señor, abre mis labios.

Y mi boca proclamará tu alabanza.

Después se reza el salmo del Invitatorio con su antífona. Si ya rezaste el Invitatorio ese día, las demás horas comienzan directamente con:

✠ Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre…

Como era en el principio…

Estructura general de cada Hora

Aunque existen pequeñas diferencias entre las distintas horas, normalmente siguen este orden:

  1. Introducción.
  2. Himno.
  3. Salmodia (salmos y cánticos).
  4. Lectura.
  5. Responsorio.
  6. Cántico evangélico (solo en Laudes y Vísperas).
  7. Preces.
  8. Padre Nuestro (en Laudes y Vísperas).
  9. Oración final.
  10. Despedida.

Cómo rezar los salmos

Cada salmo comienza con una antífona, la cual es una frase breve que ayuda a comprender el sentido del salmo.

Si rezas solo:

  • se dice la antífona antes del salmo;
  • se reza el salmo completo;
  • al terminar se dice el Gloria al Padre;
  • luego se repite la misma antífona.

Si rezas en comunidad, la antífona también suele repetirse al final.

La oración del Gloria

Al terminar cada salmo y cada cántico del Antiguo Testamento se añade la oración del Gloria:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Después se vuelve a repetir la antífona, aunque no se indique expresamente en el texto.

Excepción: Los cánticos del Nuevo Testamento (como el Benedictus, Magnificat y Nunc dimittis) normalmente no llevan Gloria al Padre, porque ya son alabanzas cristianas completas.

Reverencias

La costumbre más extendida es hacer una inclinación de cabeza:

  • al pronunciar el Nombre de Jesús;
  • al mencionar a la Santísima Virgen María;
  • al nombrar al santo cuya memoria se celebra.

Durante algunos himnos y cánticos importantes, especialmente en Navidad y en la Anunciación, puede hacerse una inclinación profunda en las palabras que recuerdan la Encarnación del Señor.

¿Hay que ponerse de pie?

Cuando se reza en comunidad normalmente:

  • de pie al comenzar;
  • sentado durante las lecturas;
  • sentado o de pie durante los salmos, según la costumbre;
  • de pie para el Benedictus, Magnificat y Nunc dimittis;
  • de pie para la oración final.

Si rezas solo puedes hacerlo completamente sentado si lo necesitas.

¿Hay que responder algo?

Si rezas solo, respondes tú mismo todas las respuestas. Si rezas en comunidad, un lado comienza los versículos y el otro responde, alternando los salmos.

¿Qué pasa si me equivoco?

Nada. La Liturgia de las Horas no busca una recitación perfecta, sino santificar el día mediante la oración. Si te equivocas de página, olvidas una antífona o repites algo por error, simplemente continúa rezando con serenidad.

¿Qué significan los símbolos que aparecen en el texto?

SímboloSignificado
Haz la señal de la cruz. Aparece al comienzo de algunas horas y en los cánticos evangélicos (Benedictus, Magnificat y Nunc dimittis).
Indica una continuación o división del texto. No significa hacer la señal de la cruz. En algunos breviarios marca que el salmo continúa en la página siguiente o separa partes del texto.
*Pausa breve dentro del versículo del salmo. Ayuda a mantener el ritmo de la recitación o del canto.
R.Respuesta o Responsorio. Es la frase que responde la asamblea o quien acompaña la oración. Si rezas solo, también la dices tú.
V.Versículo. Es la frase que inicia el diálogo o la primera parte de un responsorio.
Símbolo litúrgico de Respuesta. Algunos breviarios usan este signo en lugar de la letra «R.».
Símbolo litúrgico de Versículo. Equivale a la letra «V.».
Ant.Antífona. Frase breve que se reza antes del salmo y normalmente se repite al terminar.
Sal.Salmo. Indica el número del salmo que debe rezarse.
Cánt.Cántico. Señala un cántico bíblico del Antiguo o del Nuevo Testamento.
Lect.Lectura. Texto breve de la Sagrada Escritura o, en el Oficio de Lecturas, una lectura más extensa.
Resp.Responsorio. Breve diálogo que sigue a una lectura.
PrecesIntenciones o súplicas que se rezan antes del Padre Nuestro en Laudes y Vísperas.
OraciónOración conclusiva propia del día o de la celebración litúrgica.
(…)Indica que una parte del texto puede omitirse en determinadas circunstancias.
[ ]Contienen rúbricas o instrucciones. No se leen en voz alta.
Texto en rojoSon las rúbricas, es decir, las indicaciones sobre cómo rezar o qué textos elegir. No forman parte de la oración.

Algunos consejos importantes

1. Elige la hora que vas a rezar

No es necesario comenzar rezando todas las horas del día. Lo más recomendable para quienes empiezan es elegir una o dos.

Las principales son:

  • Laudes: se rezan por la mañana para ofrecer el día al Señor.
  • Vísperas: se rezan al caer la tarde para agradecer los dones recibidos.
  • Completas: se rezan antes de dormir para poner el día en manos de Dios.

Muchas personas comienzan rezando solo Laudes o Completas, y poco a poco incorporan las demás horas.

2. Busca el día correspondiente

La Liturgia de las Horas cambia todos los días según el calendario litúrgico. Por eso necesitas un breviario o una aplicación que te muestre la oración del día.

No se debe elegir los salmos o las lecturas por tu cuenta, ya que la Iglesia los organiza para que toda la comunidad rece el mismo ciclo de oración.

3. Sigue el orden de la celebración

Aunque cada hora tiene algunas diferencias, normalmente encontrarás la estructura que indicamos más arriba. No te preocupes si al principio no entiendes todas las indicaciones. Con el tiempo te resultarán naturales.

4. Reza despacio

Toda oración debe rezarse de forma pausada y tranquila.

Lee los salmos con calma, presta atención a las lecturas y deja unos momentos de silencio cuando lo necesites. Si alguna frase toca tu corazón, puedes detenerte unos instantes para meditarla.

5. Ora con toda la Iglesia

Aunque estés solo en casa, nunca rezas solo.

Cada salmo, cada himno y cada oración forman parte de la oración continua de la Iglesia. Al rezarlos, te unes a todos los cristianos que, en distintos lugares del mundo, están alabando a Dios.

6. No te desanimes si al principio parece difícil

Es normal sentirse un poco perdido las primeras veces. Incluso muchos sacerdotes y religiosos necesitaron tiempo para aprender a usar el breviario.

La constancia vale más que la perfección. Poco a poco aprenderás a encontrar las distintas partes y descubrirás la riqueza espiritual de esta oración.

¿Es necesario un breviario?

No necesariamente. Aunque es muy lindo contar con un breviario, hoy existen aplicaciones y páginas web que ofrecen automáticamente la Liturgia de las Horas del día, por lo que puedes comenzar sin tener que conseguir un breviario o aprender inmediatamente a usarlo.

Con el tiempo, si deseas profundizar, podrás aprender a utilizar el breviario y comprender mejor la organización del calendario litúrgico.

Un consejo para quienes empiezan

Si es la primera vez que vas a rezar la Liturgia de las Horas, empieza con Laudes, Vísperas o Completas. Son las horas más sencillas para familiarizarte con esta hermosa oración. Cuando te familiarices con su estructura, podrás incorporar poco a poco el Oficio de Lecturas, y la Hora Intermedia, uniéndote cada vez más a la oración oficial de toda la Iglesia.

No te preocupes si al principio cometes errores o no sabes dónde continuar. Lo importante es acercarte al Señor con un corazón dispuesto. Con la práctica, la Liturgia de las Horas dejará de parecer complicada y se convertirá en un momento de encuentro diario con Dios.

«Siete veces al día te alabo por tus justos juicios.» (Salmo 119, 164)

Dónde rezar la Liturgia de las horas

Te compartimos algunos links donde puedes rezar actualmente la Liturgia de las horas en internet: