
La siguiente oración la hemos recibido de parte de un devoto del santo patrono. En ella nos invita a acudir a San José para pedir su intercesión y aprender de él a confiar plenamente en la misericordia de Dios.
Agradecemos profundamente a J. Claudio Flores por hacernos llegar este valioso aporte para nuestra vida de fe.
Súplica a San José
San José; Esposo de María y Padre Adoptivo de Jesús. Has vivido intensamente cada jornada de tu vida junto a tu Salvador. Mucho lo has amado, alegrándole con tu paternidad Su peregrinación en esta vida. Al final de tus días: María y Jesús, te acompañaron en tu tránsito final hacia la Casa del Padre. Porque mucho amabas la vida, mucho te consolaba el saber que ibas al encuentro del Dios de la Vida. Nosotros también queremos sumergirnos en la vida íntima del Misterio Trinitario.
No sabemos, San José, cuáles serán las circunstancias que rodearán nuestros últimos pasos por esta vida; pero te pedimos, desde ahora, que estés junto a nosotros durante esos momentos tan singulares; intercediendo para que no tengamos miedo; ni tampoco, la más mínima sombra de duda acerca de la Misericordia de Dios.
Que sea el momento privilegiado para hacerle a Dios el obsequio de nuestra más firme confianza en Su bondad infinita.
Que no nos abrumen, en esos instantes, nuestras miserias y pecados; sino, la certeza de saber, que lo único que contará, será la infinita ternura misericordiosa de nuestro buen Padre Dios; que hacia Él nos atraerá, para abandonarnos como un niño en los brazos de sus padres: “Yo les aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él”.
Que podamos focalizar nuestra mirada en el rostro resplandeciente de tu Esposa y Madre nuestra; de tal manera que resuenen en nuestros oídos las mismas palabras de tu Hijo en la Cruz, dirigidas a quien en Él confió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Así te lo pedimos, San José; así lo esperamos; María y Jesús nada te niegan, ya que nada le pides a Dios que no sea de acuerdo con Su voluntad.
Dile a Dios que aquí estamos preparados, para cuando Él nos convoque; para manifestarle como la Virgen: “Hágase en mí según tu palabra”. San José, le damos gracias a Dios por el don de tu paternidad. Amén.
J. Claudio Flores
“Con las debidas licencias”




