
Oración a Nuestra Señora de Lourdes
Oh Virgen siempre inmaculada, Madre de Misericordia, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los Afligidos, tú conoces mis necesidades, mis problemas, mis sufrimientos. Mírame con misericordia. Cuando apareciste en la gruta de Lourdes, la convertiste en un santuario privilegiado donde dispensas tus favores, y donde muchos enfermos han obtenido la curación de sus enfermedades, tanto espirituales como corporales. Vengo, por tanto, con ilimitada confianza a implorar vuestra maternal intercesión. Mi amorosa Madre, obtén mi petición. Intentaré imitar tus virtudes para algún día compartir tu compañía y bendecirte en la eternidad. Amén.
Breve oración a la Virgen de Lourdes
Santísima Virgen de Lourdes, mírame con ojos de piedad y alcánzame de tu Hijo el perdón de mis pecados para que con devoto afecto celebre tu Inmaculada Concepción, en tu milagrosa imagen de Lourdes y reciba la bienaventuranza de quien eres Madre. Amén.
Oración por la sanación a Nuestra Señora de Lourdes
Oh Virgen siempre Inmaculada, Madre de la Misericordia, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consolador de los afligidos, tú conoces mis deseos, mis problemas, mis sufrimientos; mírame con misericordia.
Al aparecer en la Gruta de Lourdes, te complació convertirlo en un santuario privilegiado, de donde dispensáis vuestros favores; y ya muchos enfermos han obtenido la curación de sus dolencias, tanto espirituales como corporales.
Vengo, pues, con plena confianza para implorar tu intercesión maternal. Obtén, oh Madre amorosa, la concesión de mis peticiones.
(Mencione sus intenciones)
En gratitud por vuestros favores, me esforzaré por imitar tus virtudes, para que algún día pueda compartir tu gloria. Amén.
Oración a Nuestra Señora de Lourdes, del Papa Pío XII
Virgen Inmaculada de Lourdes,
en respuesta a tu amorosa invitación,
nos arrodillamos ante ti en la humilde gruta
donde te apareciste para mostrar el camino de la oración y la penitencia
a quienes se habían extraviado
, y para distribuir a quienes sufren
amarga angustia las gracias y maravillas de tu generosidad real.
Acepta, Reina compasiva,
las alabanzas y oraciones
que todos los pueblos y naciones
te dirigen con confianza.
Oh, visión resplandeciente del Paraíso,
disipa las sombras del error de nuestras mentes
con la luz de la Fe.
Oh, Rosa mística,
consuela a las almas abatidas con la fragancia celestial de la Esperanza.
Oh, fuente inagotable de aguas vivificantes,
refresca nuestros corazones áridos con las olas del Amor Divino.
Concédenos que nosotros, tus hijos,
fortalecidos en la aflicción,
protegidos en el peligro,
sostenidos en nuestras luchas,
podamos amar y servir a tu Divino Hijo
de tal manera que merezcamos gozos eternos en el alimento de tu trono celestial.
Amén.
Oración a Nuestra Señora de Lourdes, de San Juan Pablo II
Dios te salve, María, mujer pobre y humilde,
bendita seas por el Altísimo.
Virgen de la esperanza, amanecer de una nueva era,
nos unimos a tu canto de alabanza
para celebrar la misericordia del Señor y
proclamar la llegada del Reino
y la plena liberación de la humanidad.
Dios te salve, María, humilde sierva del Señor,
gloriosa Madre de Cristo.
Virgen fiel, santa morada del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha del Verbo
y a ser dóciles a la voz del Espíritu,
atentos a sus inspiraciones
en lo profundo de nuestra conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
Dios te salve, María, Mujer de dolores,
Madre de los vivos.
Virgen esposa al pie de la Cruz, la nueva Eva,
guíanos por los caminos del mundo.
Enséñanos a vivir y a difundir el amor de Cristo,
a estar contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo sigue crucificado.
Dios te salve, María, mujer de fe,
primera de los discípulos.
Virgen Madre de la Iglesia,
ayúdanos a dar cuenta siempre de la esperanza que hay en nosotros,
confiando en la bondad humana y en el amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde dentro:
en la profundidad del silencio y la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la singular fecundidad de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Amén.
Juan Pablo II, 15 de agosto de 2004
Oración a la Virgen de Lourdes por los que sufren
Oh Santa Virgen,
en medio de tus días de gloria,
no olvides los dolores de esta tierra.
Dirige una mirada misericordiosa a quienes sufren, a
quienes luchan contra las dificultades,
a quienes tienen los labios constantemente apretados contra el amargo cáliz de la vida.
Ten piedad de quienes se aman y están separados. Ten piedad
de nuestros corazones rebeldes.
Ten piedad de nuestra fe débil.
Ten piedad de quienes lloran, de quienes rezan, de quienes temen.
Concede esperanza y paz a todos.
Amén.
Una oración a Bernadette
¡Oh, dulce doncella, Santa Bernadette! Soportaste la incredulidad y el ridículo tanto de quienes se oponían a ti como de quienes te amaban. Enséñanos, en tu santa sencillez, a acoger, honrar y apreciar a la Santísima Virgen María en nuestras vidas. Así como se hizo en la gruta de Lourdes, que el poder sanador de la presencia de Dios en nuestros hogares y corazones se convierta en una fuente inagotable de gracia, perdón y misericordia para todos los que nos rodean. Ruega por nosotros, Santa Bernadette, para que, como tú, merezcamos la felicidad eterna. Amén.



