
¡Oh Virgen de Alta Gracia, Hermosa de Siruela, Reina y Protectora!, mostrad, Señora, que sois nuestra.
Madre, cobijándonos siempre bajo tu manto protector. Son tus hijos que te veneran y te bendicen, y te proclaman con dulce acento, su más querida y tierna Madre; son tus hijos que de veras ansían morir clamándote: ¡Oh Virgen Se Alta Gracia, Condúceme al Cielo! Amén.



