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Virgen de Coromoto

Nuestra Señora de Coromoto
La Virgen de Coromoto, Madre y Patrona de Venezuela

Nuestra Señora de Coromoto: Patrona de Venezuela

La Virgen de Coromoto es una de las advocaciones marianas más queridas de Venezuela. La Iglesia la reconoce como Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela, y su devoción ocupa un lugar especial en la historia religiosa del país.

La tradición coromotana está profundamente vinculada a la evangelización de Venezuela y al anuncio de Jesucristo entre los pueblos indígenas. Para los fieles venezolanos, María es contemplada como una Madre que acompaña a su pueblo y lo conduce hacia Cristo.

El día de la Virgen de Coromoto se celebra oficialmente el 11 de septiembre, fecha en que se conmemora su coronación canónica y su segunda aparición. No obstante, la Iglesia católica también honra su festividad en otras dos fechas importantes del año: el 8 de septiembre (primera aparición) y el 2 de febrero (entrada triunfal a Guanare).

Una aparición en tierras venezolanas

Según la tradición transmitida por la Iglesia venezolana, la Santísima Virgen se manifestó en la región de Guanare, en el actual estado Portuguesa, hacia los años 1651 y 1652.

La primera aparición habría ocurrido ante el cacique Coromoto, jefe de los indígenas cospes, y su esposa. Según el relato tradicional, una hermosa Señora se presentó ante ellos y les pidió que fueran «a casa de los blancos» para recibir el bautismo.

De este modo, María aparece en el relato como quien invita a aquel pueblo a encontrarse con Jesucristo y a recibir los sacramentos de la Iglesia. Este aspecto es especialmente importante para comprender la devoción a la Virgen de Coromoto: la auténtica devoción mariana siempre conduce hacia Cristo.

En las bodas de Caná, María dijo a los servidores:

«Hagan lo que él les diga» (Jn 2,5).

Estas palabras expresan una característica esencial de su misión maternal. María no ocupa el lugar de Dios ni reemplaza a Jesucristo, sino que orienta a sus hijos hacia Él.

Según la tradición, después de aquel encuentro algunos miembros de la tribu se acercaron a los misioneros y recibieron instrucción cristiana y el sacramento del Bautismo. La tradición coromotana conserva estos acontecimientos como un signo de la evangelización de aquellos pueblos y de su incorporación a la Iglesia.

La segunda aparición

El acontecimiento central de la tradición coromotana tuvo lugar el 8 de septiembre de 1652. Según el relato transmitido por la tradición, ese día la Virgen se habría aparecido nuevamente en la vivienda del cacique Coromoto, en presencia de su esposa, su cuñada Isabel y un niño.

El cacique, que se resistía a abandonar su antigua forma de vida y a recibir el Bautismo, habría reaccionado con enojo ante la presencia de la Señora. Según el relato, intentó expulsarla, pero la imagen desapareció y quedó en sus manos una pequeña imagen de la Virgen.

Esta diminuta imagen mariana es la que la tradición conserva y venera actualmente en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, cerca de Guanare.

La Iglesia invita a contemplar estos acontecimientos desde la fe, pero también con la debida prudencia. Las apariciones y revelaciones privadas no forman parte del depósito esencial de la fe ni añaden una nueva revelación a la que Dios ha realizado plenamente en Jesucristo. Sin embargo, cuando una devoción es acogida y promovida por la Iglesia, puede ayudar a los fieles a vivir más profundamente el Evangelio.

María y la evangelización

La historia de la Virgen de Coromoto está estrechamente vinculada a la evangelización de Venezuela. En ella encontramos una verdad fundamental de la fe cristiana: el Evangelio está destinado a todos los pueblos, culturas y personas.

La evangelización está llamada a respetar la dignidad de cada persona y de cada pueblo, anunciando a Jesucristo y reconociendo también los valores y bienes presentes en las distintas culturas.

La devoción a la Virgen de Coromoto recuerda que la fe cristiana no es patrimonio exclusivo de una nación, una cultura o un grupo determinado. La llamada de Cristo está dirigida a todos:

«Vayan y hagan discípulos de todas las naciones» (Mt 28,19).

Por eso, la devoción a la Virgen de Coromoto no debe reducirse a una tradición cultural o a una celebración nacional. Es también una invitación a renovar la vida cristiana mediante:

  • La escucha de la Palabra de Dios.
  • La participación en la Santa Misa.
  • La recepción digna de los sacramentos.
  • La conversión del corazón.
  • La fraternidad y la reconciliación.
  • El respeto a la dignidad de los pueblos indígenas y de toda persona humana.
  • El compromiso con el bien común.

La Virgen de Coromoto nos recuerda, en definitiva, lo mismo que enseñó en Caná: escuchar a Jesús y hacer lo que Él nos diga.

Patrona de Venezuela

El 1 de mayo de 1942, el Episcopado Venezolano declaró oficialmente a Nuestra Señora de Coromoto como Patrona de Venezuela.

Posteriormente, el papa Pío XII confirmó este patronazgo y la reconoció como «Celeste y Principal Patrona de toda la República de Venezuela».

Diez años después, en 1952, con motivo del tercer centenario de la aparición, se celebró solemnemente la coronación canónica de la imagen de Nuestra Señora de Coromoto. El papa Pío XII dirigió un radiomensaje a los fieles venezolanos con motivo de aquella celebración.

Este patronazgo expresa la confianza de la Iglesia venezolana en la intercesión maternal de María. No significa que ella sustituya a Dios ni que posea el poder propio de Dios. María es criatura y sierva del Señor, pero ocupa un lugar singular en la historia de la salvación como Madre de Jesucristo y Madre espiritual de los creyentes.

Cuando los venezolanos acuden a la Virgen de Coromoto, pueden poner ante ella sus alegrías y sufrimientos: las preocupaciones por sus familias, la necesidad de trabajo, la enfermedad, la separación de los seres queridos y el deseo de un futuro mejor.

La oración mariana no debe ser una huida de la realidad. Al contrario, quien se acerca sinceramente a María está llamado a aprender de ella a servir, perdonar, perseverar y trabajar por el bien de los demás.

El Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto

El Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto se encuentra cerca de Guanare, en el estado Portuguesa, en el lugar relacionado tradicionalmente con la segunda aparición.

El nuevo santuario fue inaugurado por el papa Juan Pablo II el 10 de febrero de 1996, durante su visita pastoral a Venezuela.

Desde entonces, el santuario se ha convertido en uno de los principales lugares de peregrinación mariana del país. Allí los fieles acuden para orar, participar en la celebración de la Eucaristía y venerar la pequeña imagen de Nuestra Señora de Coromoto.

El santuario también recuerda que la fe cristiana no es solamente una experiencia individual. La Iglesia es un pueblo que camina unido, formado por personas de diferentes regiones, condiciones y culturas.

Ante María, los fieles pueden reconocerse como hijos de Dios y llamados a vivir como hermanos.

La pequeña imagen venerada en el santuario transmite también una sencilla enseñanza espiritual: Dios puede servirse de signos humildes y pequeños para manifestar su amor y llamar a las personas hacia Él.

Lo esencial no es el tamaño de la imagen, sino aquello que representa para la fe de los fieles: a María, Madre del Señor y Madre espiritual de los cristianos, que conduce siempre hacia su Hijo.

Un mensaje para el presente

La Virgen de Coromoto también puede inspirar a los venezolanos de hoy a trabajar por la reconciliación, la justicia, la solidaridad y el bien común.

En una sociedad marcada muchas veces por las dificultades, la división y el sufrimiento, la devoción mariana invita a recordar que la fe cristiana no puede separarse del amor al prójimo.

No es coherente honrar a la Virgen únicamente con cantos y procesiones mientras se desprecia al hermano, se fomenta la violencia, se alimenta el odio o se actúa contra la verdad.

Venerar a María significa también procurar imitar sus virtudes:

  • Su fe confiada en Dios.
  • Su humildad.
  • Su disponibilidad para servir.
  • Su fortaleza ante el sufrimiento.
  • Su perseverancia junto a la cruz de Jesús.
  • Su amor maternal.
  • Su confianza en la voluntad de Dios.

Una Venezuela verdaderamente confiada a la Virgen de Coromoto está llamada a ser, a la luz del Evangelio, una Venezuela que proteja la vida, cuide a los más débiles, respete la dignidad humana y busque la justicia unida a la caridad.

María, Madre que conduce hacia Cristo

La devoción a Nuestra Señora de Coromoto encuentra su sentido más profundo cuando nos lleva a Jesucristo.

María no busca ocupar el centro que corresponde a su Hijo. Toda su vida estuvo orientada hacia Dios: desde su respuesta al ángel —«He aquí la esclava del Señor» (Lc 1,38)— hasta su presencia junto a la cruz y su oración con los discípulos después de la Resurrección.

Por eso, acudir a María significa pedirle que nos ayude a vivir como ella vivió: con fe, humildad, obediencia y confianza en Dios.

La Virgen de Coromoto puede ser contemplada así como una Madre que acompaña a Venezuela y que invita a todos sus hijos a volver la mirada hacia Cristo.

Conclusión

La Virgen de Coromoto ocupa un lugar especial en la historia y en la espiritualidad del pueblo venezolano. Su advocación está vinculada a la evangelización, a la historia de la Iglesia en Venezuela y a la confianza de los fieles en la protección maternal de María.

Más allá de la tradición histórica que rodea las apariciones, su mensaje puede resumirse en una verdad fundamental de la fe cristiana: María conduce hacia Jesucristo.

Por eso, celebrar a Nuestra Señora de Coromoto no consiste solamente en recordar un acontecimiento del pasado. Es también renovar el compromiso de vivir como discípulos de Jesús, unidos en la fe, firmes en la esperanza y generosos en la caridad.

Bajo el amparo de Nuestra Señora de Coromoto, Venezuela puede seguir caminando hacia su Hijo, Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6).